Todo el mundo quisiera que las palabras dichas ante el altar el día de bodas fueran realmente un compromiso eterno, sin embargo sabemos que a veces esto no es posible y que diferentes circunstancias nos llevan a romper un matrimonio luego de lo cual cada uno de los integrantes de la pareja comenzará una nueva vida de soltería. Esto ha hecho que en los últimos años se casen por bienes separados esto es un acuerdo firmado entre la pareja mediante una escritura pública en la cual se establecerá cuales serán los derechos que tendrán los cónyuges sobre sus bienes particulares, presentes y futuros, más las ganancias que cada uno obtenga durante el matrimonio.
Las capitulaciones matrimoniales se han hecho muy conocidas a través de las personalidades de Hollywood y el jet-ser internacional, muchos de ellos poseedores de gigantescas fortunas que no están dispuestos a compartir en caso de un fracaso matrimonial.
Sin embargo existen otros motivos por los cuales este tipo de acuerdo llega a concretarse.
Cuando uno o ambos novios van a casarse en segunda ocasión teniendo hijos del matrimonio anterior, al contraer nuevamente matrimonio y de establecerse una sociedad legal de ganancias tendrían que
utilizar los ingresos de ambos para determinar la pensión alimentaria que debe pagar uno de ellos a los hijos del matrimonio anterior. Si se firma una capitulación estableciendo la total
separación de bienes entre los esposos, sólo se tomarán en cuenta los ingresos del cónyuge obligado a pasar la pensión alimentaria.
Cuando se firman capitulaciones matrimoniales cada uno de los esposos será el único propietario de lo que él aporte al matrimonio, de lo que esos bienes generen posteriormente y todo lo que gane
y obtenga después de haberse casado. Otro de los motivos se debe al desarrollo y crecimiento profesional de las mujeres, siendo sus ingresos, en muchos casos, superiores a los de su futuro
esposo.
Esto no implica necesariamente que la mujer desconfíe de su futuro esposo ni que quiera firmar
por temor al fracaso de su relación, muchas mujeres desean continuar disfrutando de la independencia económica alcanzada. Cuando se contrae matrimonio habiendo establecido la separación de
bienes, cualquiera de los cónyuges puede efectuar negocios y transacciones comerciales sin necesidad del consentimiento escrito del otro cónyuge.
Otra de las razones relevantes se encuentra en la situación crediticia. Puede que uno de los futuros contrayentes no tenga un buen crédito mientras que el otro sí lo tiene. En este caso las
capitulaciones ayudarán a la pareja a facilitar la obtención de préstamos y otras transacciones comerciales, incluyendo las consideraciones contributivas. Todo esto hace que hoy día una propuesta
de firmar no signifique una ofensa o desconfianza hacia la pareja.
Si estás pensando en contraer matrimonio con bienes separados debes consultar a un abogado y asesorarse con detalle de lo que implica este documento, pues lo que firmes será un documento que
tendrá validez para toda tu vida matrimonial. Debes tener en cuenta que sólo puede firmarse antes de contraer nupcias, una vez que tuvo lugar el matrimonio ya no será posible acceder a este
derecho.
En cuanto a las variantes que los novios pueden hacer constar en el documento existen
diferentes modos, que pueden ir desde separación de bienes con participación en las ganancias, total separación de bienes, renunciar al régimen de sociedad de ganancias u otras combinaciones que
no intervengan las leyes, la moral o las buenas costumbres. Cualquier intento de hacer constar un ítem que vaya o contra la ley no podrá ser legítimo ante un futuro reclamo legal.
Las enmiendas que se deseen hacer a las capitulaciones deberán hacerse siempre antes de contraer matrimonio. Ninguna modificación tiene validez después de la boda. Y no hay posibilidad de que una
capitulación tenga validez si no está tramitada a través de un abogado/notario.
Si no se firma el matrimonio contraído quedará bajo el régimen de la Sociedad Legal de Gananciales en donde todo es de los dos cónyuges en partes iguales. Sean éstos bienes, ingresos, ganancias o
deudas, sin importar si uno trabaja y el otro no o si uno gana más que el otro.
Hoy en pleno siglo XXI puedes elegir entre compartir o no tus bienes matrimoniales amparándote en la ley, sin que por ello tu pareja deba ofenderse. Existen buenas y justificadas razones para
quienes así lo deciden. Pero recuerda siempre asesorarte al detalle antes de tomar cualquier decisión.